Un día antes del último concierto comienza silenciosamente otra parte del festival: desmontar todo aquello que ya no será necesario para jugar la última noche.
Después de casi tres meses de trabajo, llega el momento de hacer inventario, revisar equipos y comenzar a preparar el viaje. Algunos materiales necesitarán un poco de cariño en el servicio técnico; otros pasarán por limpieza, mantenimiento y ajustes antes de volver a estar operativos.
Cámaras, ópticas, ordenadores, monitores, material de oficina, sistemas LED, cableado y cientos de pequeños elementos comienzan a ocupar nuevamente su lugar dentro de los flightcases. Cada caja tiene un contenido específico y muchos equipos viajan en alojamientos fabricados a medida para proteger material especialmente delicado y valioso.

Hay algo, sin embargo, que permanece funcionando prácticamente hasta el último momento: el servidor local.
Durante todo el festival hemos generado una enorme cantidad de contenido audiovisual que ha sido ingestada, organizada y sincronizada con nuestros sistemas cloud y con la infraestructura local en Madrid. Antes de apagarlo y guardarlo, tenemos que asegurarnos de que todo ese trabajo también ha llegado correctamente a su destino.

Al día siguiente del último espectáculo, prácticamente todo vuelve a estar dentro de sus cajas. Revisado, protegido, inventariado y preparado para viajar.
Puede parecer el final, pero realmente es el comienzo del siguiente montaje.
Porque mientras cerramos los últimos flightcases ya estamos pensando en nuestro próximo festival en Madrid, donde toda esta maquinaria volverá a desplegarse junto a algunos de los mejores profesionales audiovisuales del país.

En nuestro trabajo, desmontar no significa terminar. Significa prepararnos para volver a empezar.























