Hoy, después de compartir un bonito vídeo en redes sociales, alguien me preguntaba:
”¿Lo editaste tú?”
No.
Lo editó una gran editora de mi equipo siguiendo las indicaciones de la CEO de la compañía. Mi trabajo había comenzado mucho antes de que ese vídeo llegara a una línea de tiempo de edición.
Mi aportación fue seleccionar y contratar a aproximadamente 30 profesionales entre operadores de cámara, realizadores, fotógrafos, creadores de contenido y coordinadores; organizar sus posiciones y definir qué debía capturar cada uno durante una gala benéfica donde muchas cosas sucedían simultáneamente.




Pero hay una parte todavía más importante: conocer a tu equipo.
Cada profesional tiene una mirada diferente. Hay operadores extraordinarios siguiendo artistas, otros tienen especial sensibilidad para encontrar emociones entre el público, fotógrafos capaces de anticipar ese instante que dura apenas un segundo y realizadores que entienden perfectamente el ritmo de un espectáculo en directo.
Dirigir también consiste en conocer esas skills, entender cómo trabaja cada persona y colocarla allí donde puede aportar su mejor versión.
Cuando finalmente una editora recibe todo ese material, no empieza únicamente con cientos de archivos. Recibe las miradas de decenas de profesionales que durante horas estuvieron buscando momentos, emociones y planos únicos siguiendo una estrategia común.
Después llega su talento: seleccionar, construir el ritmo y convertir todo ese material en una historia.
Por eso, cuando alguien me pregunta quién hizo un vídeo así, mi respuesta no puede ser un solo nombre.
Lo hizo un equipo.
Y mi trabajo consiste precisamente en conseguir que treinta profesionales diferentes trabajen como si fueran uno solo.













